Hace no tanto tiempo, el Metaverso iba a ser la próxima gran plataforma tecnológica. No era presentado como un simple producto, ni como una línea adicional de negocio. Era, supuestamente, el nuevo entorno digital donde trabajaríamos, compraríamos, socializaríamos, jugaríamos y consumiríamos entretenimiento. Meta llevó aquella visión hasta sus últimas consecuencias: cambió su nombre corporativo, reorganizó…