Las cotizaciones se mueven en tendencias, pero nunca de forma lineal. Lo primero que aprende un inversor, hace ya más de 30 años en mi caso, es que la bolsa es una máquina de descontar expectativas, expectativas que a veces se materializan y a veces no, lo que provoca precisamente que se produzcan correcciones, más o menos complejas, más o menos profundas, retrocesos, consolidaciones y potentes subidas en vertical que hacen que las cotizaciones se alejen de sus medias o bien que converjan.

Actualmente en Wall Street hay dos factores que la bolsa están descontando como amenaza, de momento simplemente como amenaza, sin materializarse sus potenciales consecuencias en términos de crecimiento e inflación.

Hablamos de los famosos aranceles, de la guerra comercial de Donald Trump, de la que ya se ha hablado sobradamente, y, por otra parte, algo de lo que se habla menos, pero no menos importante a mí modo de ver, que es la amenaza de un proceso de “desintoxicación”, detox, del gobierno y de la economía, como recientemente declaraba el secretario del Tesoro Scott Bressent en una entrevista. Los desequilibrios a los que se enfrenta la economía estadounidense y global se van extendiendo y amplificando en el tiempo sin asumir las consecuencias que supondría buscar el equilibrio. Los problemas se hacen más evidentes, pero la rueda sigue girando y mientras la deuda tape los males y evite asumir responsabilidades se sigue adelante. Durante años se viene aceptando que esta deuda es una droga necesaria para la supervivencia del mercado, de los gobiernos y de los propios ciudadanos, y se mira hacia otro lado. En algún momento habrá que atajarlo.

Debemos de ser conscientes, de que si el “Trumpismo” se compromete realmente con un proceso de desintoxicación sería doloroso, no hay milagros ni atajos. Para que realmente sea efectivo se deberían de tomar unas medidas que afectarían seriamente al crecimiento, al menos temporalmente, y eso afectaría en consecuencia a las bolsas. Todavía es pronto para valorar realmente el compromiso del gobierno Trump con este proceso detox, que bien podría ser un simple sondeo del mercado, o un simple mensaje para el mercado, de que Trump no se casa con nadie, ni siquiera con el mercado, y hará todo lo que sea necesario para “Make America Great Again”.

Un proceso detox en el gobierno de EE.UU. sugiere una reestructuración profunda de las instituciones, reducción del gasto público, eliminación de subsidios ineficientes y un refuerzo en la disciplina fiscal. Esto genera incertidumbre entre los inversores, especialmente si se traduce en recortes drásticos del gasto público o cambios regulatorios abruptos. No obstante, si se implementa con una estrategia clara y sobre todo bien comunicada, no a golpe de bravuconada, podría fortalecer la confianza en la sostenibilidad fiscal del país, reduciendo las primas de riesgo y fomentando la inversión a largo plazo.

En cualquier caso, y a corto plazo, si se aplicara una política fiscal más austera combinada con una reducción de deuda, afectaría al consumo, al gasto público y por ende enfriaría el crecimiento económico y la inflación, pero con las miras a medio y largo plazo, podría reducir el riesgo sistémico y crear un entorno más estable para la inversión. Lo difícil es dar con la tecla para evitar una contracción excesiva. No obstante, como digo, todavía está por ver el compromiso real de Donald con esta búsqueda de equilibrio, más allá del show de la motosierra de Elon Musk en público.

Convergencia con la media de 275 sesiones

Con todo, son solo expectativas y divagaciones que ponderan en los mercados y que han llevado a los principales índices de Wall Street a converger con su media. La media de 200 sesiones en gráfico diario es muy seguida por los inversores, en especial por los analistas técnicos, y tanto Dow Jones, como S&P 500, como Nasdaq 100 la han buscado en las últimas semanas. A mi me gusta más como referencia la media de 275 sesiones en gráfico diario, equivalente a la de 55 en gráfico semanal, por aquello de ser 55 un número de Fibonacci, pero el caso es que cada uno elija con la que se sienta cómodo es su espectro temporal, si es que utilizan algún tipo de media. No deja de ser una referencia que aporta algo de lectura en la lucha de fuerzas entre compradores y vendedores.

Los tres índices, prácticamente de forma idéntica, han buscado la media de 275 sesiones y ahí están tratando de frenar las caídas para retomar la tendencia. Hasta el momento debemos considerar que estamos ante una simple corrección, del todo normal, dentro del movimiento alcista originado en octubre de 2022. Como escenario más probable, considero que en breve se impondrán nuevamente las alzas y veremos nuevos máximos históricos en próximas semanas, pero sin emocionarse, puesto que posteriormente veríamos una nueva corrección que podría devolvernos a los niveles actuales.

Ese es el escenario que considero más probable, pero tampoco podemos obviar que el “hueco Trump” que abrió el mercado a primeros de noviembre se ha cedido, antes soporte, ahora resistencia, lo que es un signo de debilidad, y no podemos obviar un amenazante doble techo en los principales índices. En caso de que tomara cuerpo daría por concluida la fase alcista originada en octubre de 2022 y me olvidaría de ver nuevos máximos en próximas semanas. Reanudar la tendencia tendría que esperar.

Para confiar en la reanudación de la tendencia exigiría mínimamente que la presión alcista recupere los 42.520 puntos, tomando como referencia el Dow Jones, y en mayor medida, los 42.880 puntos, desde donde la presión vendedora plasmó la pérdida del “Hueco Trump”, lo que plantea que se ha evaporado el compromiso de Donald con los mercados financieros. Veremos si en próximas semanas no se saca de la manga un plan de estímulo fiscal en forma de recorte de impuestos. En contradicción con el proceso detox, en su campaña electoral de 2024, Donald Trump propuso una significativa reducción de impuestos para las empresas. Entre sus principales propuestas destacaba la disminución de la tasa impositiva corporativa del 21% al 15% para aquellas empresas que manufacturaran sus productos en Estados Unidos. Esta medida tenía como objetivo incentivar la producción nacional y fortalecer la economía interna. Nuevamente “Make America Great Again”. Por tanto, no descarten que en breve coja fuerza este plan de estímulo en contraposición al detox si los mercados se ponen más tontorrones, si se muestran más temerosos y faltos de cariño.

Con todo, y a lo que nos atañe, que son las cotizaciones, no tenemos garantías de haber visto suelo, pero como dice mi amigo Joan Cabrero, en la bolsa, como en la vida, una amenaza es solo una oportunidad disfrazada. Sin emocionarse, puesto que ya digo, que mi escenario más probable contempla que tras nuevas subidas, del orden del 20%, podríamos ver una recaída a los niveles actuales. Que el mercado saque fuerzas para ver nuevos máximos sería una excelente noticia de fondo para que esa posterior corrección si sea una oportunidad con la que emocionarse.

Si se fijan en detalle, la caída del Dow Jones desde máximos es prácticamente idéntica porcentualmente hablando a la de agosto, septiembre y octubre de 2023, caídas de algo más del 9,5%. Una caída mayor ya sería un argumento a mayores de debilidad que me pondría el escenario en cuarentena, y lo cancelaría definitivamente si pierde el Dow Jones los 39.865 puntos.

El famoso André Kostolany, utilizaba una metáfora muy visual para explicar el comportamiento del mercado de valores en relación con la economía real. Su símil era el siguiente:

«El mercado de valores es como un hombre que pasea a su perro por la calle. Mientras el hombre avanza de manera relativamente constante, el perro corre de un lado a otro, se adelanta, se retrasa, olfatea aquí y allá, pero al final siempre termina siguiendo la dirección del dueño.»

La dirección del dueño, bien podría ser la media de 275 periodos de la que hablamos, y el perro simboliza las cotizaciones, mucho más volátiles con sus idas y venidas. En este caso el perro ha venido a aparejarse con su dueño, con la citada media de 275 sesiones, y a buen seguro que volverá divertido a olisquear más alejado. Esperemos que se aleje hacia los 46.000  puntos de Dow Jones y en segunda instancia los 48.100 puntos, subidas del orden del 15% desde los niveles de cierre del viernes. Veremos, y como decía Frank Furillo a sus agentes de policía en la icónica serie “Canción Triste de Hill Street” «Let’s be careful out there», «tengan cuidado ahí fuera”, y no se casen con ningún escenario. Al mercado siempre hay que tenerle respeto, no miedo, pero si mucho respeto.

Dow Jones Industrial diario AVG 275
S&P 500 diario AVG 275
Nasdaq 100 diario AVG 275

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