La expectación es máxima en los mercados ante el aclamado por Trump como “Día de la liberación”. La incertidumbre también es máxima. Nadie sabe que cartas va a jugar el gobierno estadounidense, si va en serio sin tomar en consideración las consecuencias de los mercados a corto plazo, o si va a ser un tira y afloja en una estrategia de negociación arancelaría con el resto del mundo, consciente de que una caída potente de los mercados puede arrastrar a la economía a una recesión. Parece incongruente perseguir “Make America Great Again” descapitalizando los mercados, pero quién sabe….
En lo que respecta a las cotizaciones, a Wall Street, que es lo que nos interesa, más allá de cábalas, podemos decir que la sesión de ayer dio cierto respiro tras las ventas del viernes, que se llevaron por delante el optimismo con el que arrancó la semana pasada.
Ayer asistimos a un rechazo de las ventas tras una apertura bajista, que concede cierto margen a ser optimistas, pero desde luego no da ninguna garantía. Hasta el día de hoy, la corrección desarrollada en los últimos meses la veo todavía como algo del todo normal. Ahora bien, ceder los mínimos de ayer de forma generalizada abriría la puerta a una corrección más amplia que nos haría pensar, no en una replica de la corrección del verano de 2023 como la vista hasta ahora, sino en una proyección proporcional a la vista en 2022, o de cuanto menos una caída hasta la zona de los 5.100 puntos del S&P 500, lo que representaría una corrección del 16/17% desde máximos, un retroceso del 38,2% del tramo alcista originado en los 3.490 puntos. Una réplica de la corrección de 2022 supondría ver caídas hacia los 4.700 puntos, por lo que no es algo menor.
Operativamente, debemos preguntarnos si estamos dispuestos a asumir ese riesgo y sobre todo si tenemos suficiente colchón o amortiguadores para que nuestras carteras lo soporten sin llamadas de margen. Podríamos concluir que los mínimos que marcaron este lunes los principales índices de referencia estadounidenses, como son los 5.488 puntos de S&P 500, se han convertido en la línea divisoria que separa un contexto de reanudación alcista de uno correctivo bastante más amplio.
Con todo, y mientras no se demuestre lo contrario, sigo confiando en un escenario de continuidad alcista hacia los 6.300 puntos de S&P 500 como el más probable. Si los soportes caen a cierre de la sesión de mañana reduciré exposición, pero de momento me posiciono en un mantener, sin tampoco comprar. La tendencia sigue siendo nuestra amiga.

Para confiar en que se alejan los riesgos bajistas y en la reanudación de la tendencia, lo mínimo es ver cierres sobre los máximos de la sesión del pasado viernes, sobre los 5.685 puntos. En ese caso, la incertidumbre podría tornarse rápidamente en optimismo. Veremos que acontece mañana.
¡Cuídense!






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