Las bolsas se han impregnado del espíritu navideño. El ánimo de los inversores ha cambiado de una forma radical en las últimas tres semanas. El escenario a) que señalábamos en el análisis anterior ha tomado cuerpo.

Cuando muchos estaban a punto de claudicar esperando una amplia corrección, por el miedo a un aterrizaje forzoso de una economía asfixiada por la inflación, los soportes de los principales índices bursátiles han vuelto a realizar su cometido, han frenado las ventas y han provocado un potente contraataque alcista que no tiene visos de agotarse. Consolidaciones en próximas sesiones las veré como una simple pausa para seguir ascendiendo en busca de nuevos máximos crecientes.

Véase por ejemplo el Dax 40, tras corregir aproximadamente el 38,2% del tramo alcista previo, tal y como hizo a finales de 2020, retoma las subidas, y no parece descabellado que marque nuevos máximos crecientes. A corto aparece un entorno resistivo intermedio en los 16.000 puntos, pero el espíritu navideño se mantendrá al mando mientras no se pierdan al menos los 15.337 puntos. Ese es el nivel que considero que los alcistas no deben de perder a corto plazo para no cuestionar las opciones de ver nuevos máximos crecientes e históricos sobre los 16.500 puntos.

De fondo, seguimos inmersos en una impecable estructura alcista a plazos largos. A plazos más cortos habrá baches, lógicos en cualquier tendencia, pero aquellos que se bajen de la tendencia deben de ser conscientes de que luego subirse no es tan fácil como pudiera parecer. Durante la década pasada han sido continuas las amenazas de una gran corrección, todo eran advertencias de grandes gúrus y economistas, pero la realidad bursátil se impuso. No obstante, gestionar el riesgo siempre es vital como inversores.

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